Va
la serpiente rodando, involucrando los poderosos temas del pasado, arrastrando
gente gritando, porque la cosa no ha cambiado.
Va
por la tarde derrochando, la dulce sensatez, subiendo, a aquel ciprés que
suelta humo blanco, dejando lo quemado, para recoger las cenizas y tirarlas río
abajo.
Va por la noche susurrando,
la lástima que siente por lo quemado, va por la noche susurrando, la locura que
siente a ver el río abajo, la locura al haber visto las cenizas, consumiéndose
con el pasado.
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